Los conflictos entre padres e hijos son una de las constantes de la vida humana. Pero, ¿a qué se deben, por qué se producen?
La explicación clásica de este fenómeno desde la psicología y la sociología nos dice que el conflicto se produce por fallos en la comunicación: los problemas entre padres e hijos disminuyen en el tiempo a medida que los hijos crecen, dejan atrás su inexperiencia e impulsividad y son capaces de comportarse como adultos.
Por su parte, la tradición psicoanalítica nos dice que el conflicto se produce debido a tensiones sexuales inconscientes (complejos de Edipo y de Casandra).
No obstante, hay otra explicación que da cuenta de los conflictos entre padres e hijos no sólo en nuestra especie, sino en el reino animal. Esta explicación proviene de la psicología evolutiva, y nos dice que los conflictos se deben a los diferentes intereses genéticos de los progenitores y de la descendencia.
El biólogo evolutivo David P. Barash nos ofrece en Brainstorm un buen resumen de esta perspectiva, que debemos especialmente al biólogo y antropólogo Robert Trivers.
Los progenitores y la descendencia comparten el 50% de su material genético, que ha sido distribuido al azar entre los descendientes durante la reproducción. Pero este hecho implica que los progenitores y los descendientes tienen un 50% de material genético que no comparten. Por este motivo, los descendientes no sólo tienen sus propias características mentales, sino que además poseen sus propios intereses genéticos.
Pensemos en el caso de los cuidados maternos. La selección natural ejerce una presión sobre las madres, de tal manera que éstas son seleccionadas en función de su propia aptitud para la supervivencia, pero no necesariamente en función de la aptitud de su descendencia. El mismo argumento nos sugiere que los descendientes son seleccionados en función de su propia aptitud, pero no necesariamente en función de la aptitud de sus progenitores.
En este sentido, progenitores y descendientes están unidos en un conflicto previsible: los descendientes acabarán demandando más atención y cuidados de lo que los progenitores están dispuestos a dar (en vistas a consevar su propia aptitud). Este hecho fue bautizado por Trivers como “parental investment”: los diferentes gastos en tiempo, energía, recursos y riesgos que los progenitores pueden asumir para sacar adelante a sus progenitores.
Los dilemas de la inversión parental también predicen conflictos respecto a terceras partes, como los hermanos. Dado que los padres comparten más material genético con los hermanos, del que comparten los hermanos entre sí, los padres estarán interesados en promover un comportamiento altruista entre los hermanos, mientras que los hermanos estarán interesados en captar más inversión parental de los padres.
Un completo resumen sobre la perspectiva evolucionista de los conflictos entre padres e hijos que podéis leer aquí.

Muy interesante, gracias por brindarnos otro artículo mas -estoy aprendiendo muchas cosas
Muchísimas gracias Nina, me alegra mucho (en serio) que los encuentres interesantes, y que puedas aprender: yo también lo hago a medida que los escribo….