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¿Una gramática universal para la moral?

¿Depende nuestra facultad moral de unos principios básicos innatos, que determinan el rango de sistemas éticos que los humanos podemos poner en práctica? Ésta es al menos la postura de Mark D. Hauser en su libro “La mente moral” (2008). Aunque la edición original data del año 2006, vale la pena dedicar una pequeña introducción a su obra: espero poder ofrecer más adelante una discusión detallada de su contenido.

Hauser parte de la “gramática universal” postulada por Chomsky para ofrecer su propia visión de nuestro sistema moral. Según los lingüistas de la tradición chomskiana, los humanos venimos al mundo dotados de un sistema de reglas o principios innatos, inconscientes, a partir de los cuáles se puede adquirir, mediante la interacción con el medio, el uso de cualquier lengua.

Según Hauser, existe una analogía entre nuestra facultad lingüística y nuestra facultad moral, de manera que también contaríamos con una serie de principios innatos y universales compartidos, a partir de los cuáles se desarrolla la moral: es la interacción con el medio, una vez más, aquello que definiría los diferentes sistemas morales. En palabras de Hauser:

En todas las culturas se entiende que los padres han de cuidar de sus hijos. Dentro de cada cultura y en la relación intercultural, torturar a niños pequeños por diversión o deporte está prohibido. Lo que varía de una cultura a otra son las condiciones que permiten que haya excepciones particulares a la regla, incluidas las condiciones para el abandono. Lo que aquí importa es simple: nuestra facultad moral está equipada con un conjunto universal de reglas, en las que cada cultura introduce determinadas excepciones. (p. 73)

La postura de Hauser no sólo me parece relevante, sino correcta. Y es que, en las últimas décadas, y desde la aparición de la sociobiología, estudios realizados en diferentes disciplinas (desde el estudio comparativo de la facultad moral en primates, hasta la investigación sobre los universales humanos de Donald Brown), han aportado datos que apuntan en una misma dirección: la moral es un producto de la evolución biológica de nuestra especie.

No obstante, una cosa es postular la plausible existencia de unos principios morales “de base”, con más o menos apoyo empírico, y otra distinta es dilucidar qué principios son éstos, así como apostar por el programa de investigación más adecuado para llevar a cabo esta tarea. Recordemos, en este sentido, las dificultades del programa chomskiano para explicitar los principios de la gramatica universal, y las variaciones a las que el mismo Chomsky ha sometido a su teoría inicial.

Para finalizar este breve post, reproduzco las características estructurales que Hauser asocia a una facultad moral universal (pp. 82-83):

La facultad moral consiste en un conjunto de principios que guían nuestros juicios morales pero que no determinan de manera estricta nuestra manera de actuar. Los principios constituyen la gramática moral universal, una firma que identifica a la especie.

Cada principio genera un juicio rápido y automático acerca de si un acto o acontecimiento es moralmente lícito, obligatorio o prohibido.

Los principios no son accesibles a la conciencia explícita.

Los principios operan sobre experiencias que son independientes de sus orígenes sensoriales, como escenas visuales imaginadas o percibidas, acontecimientos auditivos y todas las formas de lenguaje: hablado, gestual y escrito.

Los principios de la gramática moral universal son innatos.

Adquirir el sistema moral de la propia cultura es un proceso rápido y sin esfuerzo, que requiere poca o ninguna instrucción. La experiencia obtenida con la moral propia establece una serie de parámetros que dan lugar a un sistema moral específico.

La facultad moral limita la gama de sistemas éticos a la vez posibles y estables.

Sólo los principios de nuestra gramática moral universal son exclusivamente humanos y exclusivos de la facultad moral.

Para funcionar correctamente, la facultad moral debe estar en conexión con otras capacidades de la mente (verbigracia: lenguaje, visión, memoria, atención, emoción, creencias), alguna de ellas exclusivas de los seres humanos y otras compartidas con otras especies.

Puesto que la facultad moral depende de sistemas cerebrales especializados, las lesiones en esos sistemas pueden producir determinados déficits en los juicios morales.[…]

Bibliografía

Hauser, Mark D. La mente moral: cómo la naturaleza ha desarrollado nuestro sentido del bien y del mal. Barcelona: Paidós, cop. 2008. ISBN 9788449321764.

4 comentarios el “¿Una gramática universal para la moral?

  1. […] cuenta de nuestra facultad moral desde una perspectiva naturalista (véase, a modo de ejemplo, el primer post de este […]

  2. […] un buen número de resultados que indican más bien todo lo contrario. Ya he mencionado en un artículo anterior los universales humanos de Donald Norman. Pensemos ahora en la hipótesis, en sentido […]

  3. […] ¿Una gramática universal para la moral? marzo, 20102 comentários 5 […]

  4. […] en los últimos años: el estudio de la moral desde el punto de vista evolutivo. En un breve post dedicado a la obra “La mente moral”, de Marc D. Hauser, ya apuntaba que las […]

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