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Los bebés y el sentido de la justicia social

Uno de los supuestos fundamentales de la ética evolucionista es que nuestro comportamiento social es posible gracias a los sentimientos: son los sentimientos los que posibilitan la cooperación, y es gracias a ellos que la cooperación entre individuos pudo mantenerse en la evolución.

Uno de los sentimientos implicados es aquél que nos lleva a castigar determinadas conductas que percibimos como antisociales. Dado que el comportamiento social se supone que evolucionó con el tiempo, la pregunta es si los humanos poseemos realmente algo así como un sentido innato de la justicia, o si por el contrario es la sociedad y las normas morales de cada tradición las responsables de ese sentimiento.

Un estudio reciente muestra cómo los bebés de 5 y 8 meses poseen ese sentido de la justicia aplicado a las interacciones sociales. Pero lo más interesante es que muestra que entre esas edades hay diferencias importantes en la expresión de esos sentimientos.

El estudio, llevado a cabo por J. Kiley Hamlin, Karen Wynnb, Paul Bloomb y Neha Mahajanb es realmente ingenioso. Los investigadores utilizaron a 64 bebés entre los 5 y 8 meses de edad, a los que mostraron unos vídeos de unas escenas representadas con marionetas de mano, en que se producían diferentes interacciones sociales. Los vídeos son hermosos en su planteamiento, así que no me puedo resistir a adjuntarlos.

En una escena, el protagonista es un pato que intenta abrir una caja para coger un sonajero. Intervienen dos elefantes: uno de ellos ayuda al pato a abrir la caja, y así a conseguir el sonajero:

El otro elefante, salta sobre la caja, impidiendo al pato coger el sonajero:

En otras escenas, los elefantes se encuentran, de manera individual, jugando con una pelota. Junto a cada elefante hay dos renos. Cuando la pelota se le escapa al elefante, uno de esos renos se la devuelve (llamémosle “reno prosocial”):

Por contra, cuando la pelota se le escapa al elefante, el otro reno se la queda, desapareciendo de la escena (el “reno antisocial”):

Después de estas escenas, los investigadores dieron a los bebés la oportunidad de quedarse con uno de los renos.

Hallaron que aproximadamente tres cuartos de los bebés de cinco meses preferían al reno prosocial, sin importar si le devolvían la pelota al elefante que anteriormente había ayudado al pato, o al elefante que no le había ayudado a conseguir el sonajero.

En cambio, los bebés de ocho meses elegieron mayoritariamente al reno que devolvía la pelota al elefante que había ayudado al pato, pero también al reno que se llevaba la pelota del elefante que no había ayudado al pato.

De esta manera, con una diferencia de tres meses, estos bebés mostraron un sentido más elaborado de la justícia en el contexto de las interacciones sociales: elegían a un personaje que ayudaba a otro, pero también a un personaje que castigaba a otro que, en su momento, no había ayudado a un tercer personaje,

El estudio no sólo muestra que tenemos un sentido de la justicia que se refina con el tiempo durante el desarrollo, sino también que los bebés, gracias a ese sentido, son sensibles a las necesidades de los demás, y que interpretan de manera muy aguda las interacciones sociales.

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