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La genética evolutiva explica los conflictos de la vida social humana

La plataforma de divulgación de la ciencia Edge ha lanzado este año una pregunta para todos los expertos que quieran participar: ¿Cuál es tu explicación profunda, elegante y bella preferida?

Según la plataforma, las explicaciones “elegantes” o “bellas” son aquellas que permiten encontrar soluciones a problemas complejos a partir de unos pocos principios básicos.

Entre los expertos que han participado en la iniciativa, se encuentra el reputado psicólogo Steven Pinker: su contribución lleva el título La genética evolutiva explica los conflictos de la vida social humana.

Cultura 3.0, el equivalente a Edge para el público hispano, nos ofrece una completa traducción de la respuesta de Pinker, de la que voy a extraer las ideas principales.

A partir de algunos principios básicos de la genética evolutiva, Pinker nos ofrece unas deducciones que afectan a la manera en que podemos explicar nuestra vida social, producto del trabajo de autores como William Hamilton, George Williams, Robert Trivers, Donald Symons, Richard Alexander, Martin Daly y Margo Wilson:

El conflicto es parte de la condición humana:

[…] la vida humana nunca está libre de fricciones. Todas las sociedades tienen un cierto grado de prestigio y estatus diferencial, desigualdad de poder y riqueza, castigo, regulaciones sexuales, celos sexuales, hostilidad a otros grupos, y conflictos dentro del grupo, incluida la violencia, la violación y el homicidio.

El principal refugio de este conflicto es la familia:

conjuntos de individuos con un interés evolutivo en que el otro prospere. […] Las formas extremas de altruismo, como donar un órgano o hacer un préstamo arriesgado, son generalmente ofrecidas a parientes, ya que son legados de salud y de riqueza, una causa fundamental de la desigualdad económica.

Ni siquiera las familias son un refugio perfecto del conflicto:

Los progenitores tienen que distribuir su inversión entre todos sus hijos, nacidos y por nacer, donde todos los hijos tienen el mismo valor (siendo todo lo demás igual). Pero a la vez que la descendencia tiene interés en el bienestar de sus hermanos, ya que comparte la mitad de sus genes con cada hermano completo, comparte todos sus genes con sí misma, así que tiene un interés desproporcionado en su propio bienestar.

El sexo no es únicamente un pasatiempo de placer mutuo entre adultos que consienten:

Eso es porque la distinta inversión mínima de hombres y mujeres se traduce en diferencias en sus intereses evolutivos últimos. Los hombres, pero no las mujeres, pueden multiplicar sus resultados productivos con múltiples compañeras. Los hombres son más vulnerables que las mujeres a la infidelidad. Las mujeres son más vulnerables que los hombres al abandono. El sexo por tanto tiene lugar a la sombra de la explotación, la ilegitimidad, los celos, la violencia doméstica, los cuernos, el abandono, el hostigamiento y la violación.

El amor no es todo lo que necesitas, y no es lo que hace el mundo girar:

El matrimonio sí ofrece a la pareja la posibilidad teórica de un perfecto solapamiento de intereses genéticos […]. Desgraciadamente estos intereses pueden diferir a causa de la infelicidad, los hijastros, los parientes políticos o la diferencia de edad, que son, y no por casualidad, las principales fuentes de conflicto marital.

Pinker acaba su aportación con unas palabras a tener muy en cuenta a la hora de evaluar con justicia las propuestas de la psicología evolutiva:

Nada de esto implica que las personas sean robots controlados por sus genes, que los rasgos complejos estén determinados por genes únicos, que las personas puedan ser moralmente excusadas por pelear, violar o tener aventuras amorosas, que las personas intenten tener tantos hijos como sea posible, o que las personas sean impermeables a las influencias de su cultura (por citar algunas de las malinterpretaciones comunes en las explicaciones evolutivas). Lo que significa es que un gran número de formas recurrentes de conflicto humano cayeron de un pequeño número de rasgos del proceso que hizo posible la vida.

Podéis leer la respuesta original de Pinker en este enlace, y la traducción de Cultura 3.0 aquí.

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