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Una conversación sobre las virtudes intelectuales

Desde hace unos años, el campo de la filosofía conocido como epistemología (teoría del conocimiento) está sufriendo una revitalización, gracias al trabajo de filósofos en el campo de las virtudes intelectuales (o virtudes epistémicas).

Uno de los filósofos más activos en ese campo es Jason Baehr, que hace poco ha publicado una interesante obra titulada The Inquiring Mind: On Intellectual Virtues and Virtue Epistemology. La plataforma Philosophy News ha entrevistado recientemente a Baehr, para hablar de su obra y de las virtudes intelectuales en general.

Según Baher, las virtudes intelectuales (o epistémicas) son buenos rasgos de carácter intelectual que nos permitirían determinar la verdad de un asunto. Como ejemplos de estos rasgos, podríamos citar el amor por el conocimiento, la honestidad intelectual, la amplitud de miras,…

El estudio de las virtudes intelectuales añade una dimensión más personal, más de disposiciones internas a la epistemología clásica, en la que el comportamiento de los individuos tiene un gran peso a la hora de determinar qué es el conocimiento, y cómo podemos conocer.

Pero también crea nuevos problemas. Poner en práctica las virtudes intelectuales supone un trabajo cognitivo extra para no caer en sesgos cognitivos o prejuicios ante determinadas informaciones: dado que nuestros conocimientos previos sobre muchos temas, y nuestro tiempo son limitados, ¿cómo puedo saber qué temas han de recibir mi atención?; ¿cómo puedo determinar cuándo he profundizado lo suficientemente en la cuestión?

Las virtudes intelectuales son diferentes de otras facultades intelecutales (como la memoria o la visión), de los talentos (la inteligencia, o el CI), del temperamento (ser de naturaleza abierta, o estudiosa) y de las habilidades (habilidad técnica en dominios específicos). Y eso por dos motivos: las virtudes intelectuales son adquiridas, más que innatas; además, poseen una dimensión normativa para el individuo que no tienen esas otras facultades.

Según Baehr, ese carácter adquirido hace que la práctica de las virtudes epistémicas añada una dimensión de valor extra a la persona, al permitirle adquirir una excelencia epistémica.

Una completa entrevista que podéis leer (en inglés) en este enlace. Para saber más sobre las virtudes epistémicas, también podéis consultar en este blog un post dedicado a su análisis.

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